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17-12-2017

El Tendejón

Barrio de San Pedro, Becerril del Carpio, Montaña Palentina

Introducción a la curiosidades

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Foto: Pantano de Requejada

La Comarca de la Ojeda se imbrica,en su vertiente norte, con la Montaña Palentina. Es la zona de transición entre la meseta y la cordillera cantábrica presentando una orografía peculiar de páramos, desfiladeros y cerros desde los que se divisa la llanura de la meseta y las cumbres de los Picos de Europa. Una zona habitada desde tiempos remotos y que ha servido de atalaya a todas las conquistas y reconquistas sufridas en estas tierras. Los numerosos restos paleolíticos, celtíberos, romanos, visigodos, árabes y medievales que se encuentran en esta zona son los testimonios de esta larga andadura.Y te pueden servir de hitos para hacer diferentes rutas por la historia, desde los menhires y dólmenes neolíticos, los castros celtas,los eremitorios rupestres, las villas romanas hasta la mayor concentración de románico de Europa, es decir del mundo mundial. Rutas que irás completando en tus visitas por estas tierras ya que te pueden llevar varias jornadas, incluso a algún investigador, la comarca, le ha llevado varios años de intenso trabajo.

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Curiosidades con sabor a Historia

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Los menhires y los dólmenes neolíticos se encuentran por toda la zona del Campoo (Palencia y Santander). Los menhires parecen disponerse de forma que serían los límites de pastos y/o comunidades. Los dólmenes, por su parte, son enterramientos tipo "galería".

Los castros celtíberos, abundantes en su día, se encuentran "pisados" por el invasor de turno ya que se emplazaban en sitios estratégicos defensivamente hablando; ejemplo de esto es el castro que había antes del castillo de Aguilar de Campoo o el que aún se puede ver en Monte Cildá. A media hora en coche puedes entrar en una reconstrucción hecha con todo mimo de detalles en el pueblo cántabro de Argüeso: ni un solo clavo, ni alambre, ni cemento, hecho exactamente con las mismas herramientas con que contaban entonces y guiado por unos auténticos "celtas" actuales.

Los eremitorios rupestres son, para nosotros, una de las maravillas de la zona, no por su arquitectura ni por su grandiosidad sino todo lo contrario; tienen el encanto de la auténtica reducción a lo básico; normalmente se encuentran excavadas en un cortado de piedra arenisca y consisten en una o dos pequeñas cámaras de unos pocos metros cuadrados. Pero lo que más nos sorprendió de estas construcciones no fué, por supuesto, el "edificio" sino la forma de vida del eremita, puede que muy cercana a la vida que lleva hoy un santón en la India. El eremita era algo así como el consejero, los vecinos le subían comida y él, desde su "retiro" les aconsejaba sobre los más diversos temas. Visto con ojos actuales no deja de ser algo increíble que una persona viva en esas condiciones teniendo en cuenta el rigor de los inviernos en la zona.Algunos de estos eremitorios han evolucionado y se "cristianizaron", dando lugar a las impresionantes ermitas rupestres, cuyo mejor ejemplo lo encontramos en el vecino Olleros de Pisuerga, una verdadera iglesia excavada en la roca.

Los romanos, como no, también dejaron impronta de su paso por estos lares. Desde aquí estás en el centro geográfico de un triángulo de tres importantes asentamientos romanos, que además cuentan con el gran atractivo de que estan siendo muy bien restaurados y tienen unos recorridos interactivos muy bien hechos. Hacia el sur tienes el asentamiento de la Legio III Macedónica, en el casco urbano de Herrera de Pisuerga; su implantación coincide con las Guerras Cántabras (29-19 a.c.). Y en el Aula de Arqueología podrás ver una reproducción a tamaño real y en vivo del mundo militar romano muy bien documentada y cuidada. Hacia el Oeste te encontrarás Saldaña, con una de las villas más famosas de toda la península por la calidad y cantidad de sus mosaicos, la Villa de la Olmeda. Y por último, hacia el norte, Julióbriga, ya en territorio cántabro, en la que todos los años se realiza una puesta en escena del modo de vida en la villa con artesanos de todos los oficios y todo el trajín diario, aparte de las visitas y recontrucciones abiertas todo el año.

Foto: Iglesia de Valdegama

El Románico...La joya de la zona no deja de ser otro tipo de construcción pequeña y compacta, pero su concentración y belleza hacen que ésta sea la mejor zona de Europa para ver el románico. En el mismo Becerril empieza el recorrido donde encontraremos la primera muestra de arquitectura románica en su iglesia. El siguiente paso puede ser el ROM, una exposición permanente e interactiva de arte románico que realmente te prepara para disfrutar de esta época con todo detalle; está ubicado en Aguilar de Campoo, en el monasterio de Santa María la Real.

Para todas estas rutas cuentas con información detallada en las oficinas de turismo de la zona para que no te pierdas ningún detalle y, por supuesto, con nuestra pequeña orientación.

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Curiosidades con sabor a Campo y Montaña

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Foto: Horadada y Tuerces al fondo

Las Tuerces y La Horadada.A pocos minutos de la casa tienes el Monumento Natural de Las Tuerces, un páramo cárstico lleno de laberintos y cuevas, un sitio mágico donde las rocas salen de verdes prados con las más caprichosas formas.Para llegar tienes que ir hasta Villaescusa de las Torres -ojo con el paso a nivel- y dejar el coche al final del pueblo. En una media hora subes a lo alto del páramo y a partir de ahí empiezas a descubrir pasadizos, laberintos y cuevas. Una gozada que además te permite llevar a los más pequeños sin ningún peligro. Asomándote hacia el borde oeste del páramo, a parte de unos espectaculares atardeceres, podrás ver debajo de tus pies el cañón de La Horadada. Los más intrépidos y montaraces podrán ir andando -hay indicaciones- y los más comodones accederán en coche por Olleros de Pisuerga. El fondo del cañón va siendo labrado poco a poco por el río Pisuerga; los chopos y los cortados de calizan completan esta escultura natural, como dice el famoso pensamiento de Tagore, que aquí se puede aplicar al pie de la letra: "no es el hombre con sus martillos y cinceles el que labra la roca sino el agua con su trino y su canción" (o algo parecido).

El canal de Castilla. En Alar del Rey, a escasos siete kilómetros de la casa, puedes visitar el nacimiento del Canal de Castilla y darte una vuelta en barca eléctrica para recorrer su cauce y sus esclusas. El Canal de Castilla está considerado Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico, y es la mayor obra de ingeniería Civil de siglo XVIII; el cometido del canal fué la comunicación entre los puertos del norte y las tierras del interior donde se producía grano y lana. El transporte se realizaba en barcazas de poco calado que remontaban la suave pendiente arrastradas por mulas que caminaban por sus márgenes y salvaban los desniveles más grandes mediante esclusas. A partir de primavera se abre el centro de interpretación del canal donde podremos enterarnos de todos los detalles de esa época de intenso comercio a través de estas tierras.

Foto: Lago glaciar de las Lomas

La Montaña Palentina. Gran territorio, poca gente, con esta descripción los más montañeros tienen aquí un gran terreno de juego para travesías y marchas que no tienen nada que envidiar a otros terrenos montañosos de la península. Subir al Curavacas, Espigüete o Peña Prieta sería lo que a cualquier andarín que se precie le gustaría hacer, y no solo por que están ahí como dijo otro pensador, sino porque llevarse en la memoria los paisajes que ves desde arriba es algo que simplemente merece la cuesta. A parte de los picos más altos la montaña te regala sus valles, arroyos cristalinos y pozas donde aún se puede uno dar un chapuzón los días más calurosos y ¡¡¡ beber a la vez ¡¡¡. Terreno de los escasos osos de la Cordillera Cantábrica, lobos y venados que a principios de Octubre se reúnen todos los años en sus disputas sexuales "berreando" por toda la montaña -impresionante ir a oírlos al atardecer en el valle de Tosande-.

El Cinto.-El paseo más familiar y cercano, salir de casa andando y dar la vuelta al valle; puedes dar una vuelta de una hora o perderte un poco más y subir hasta arriba. Según la estación en la que nos visites podrás ver un millón (por lo menos) de infinitas cosas que sólo ves cuando el tiempo y la tranquilidad se juntan: minúsculas florecillas de todos los colores, huellas de corzos, venados, zorros, el brote tierno de los robles o su hoja amarilleando en otro millón de tonalidades. Un maravilloso jardín cuidado por sí mismo y al alcance del "zapato".

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Ya sabes que las curiosidades -como el resto de las cosas-, son infinitas y una de las formas de conocer lo infinito es empezar. Feliz "curiosidad".