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17-12-2017

El Adra del Pasiego

Caín, Posada de Valdeón, P.N. Picos de Europa

Introducción a las curiosidades

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Foto: Peña Santa al fondo

Antes de contarte las particularidades de la zona, por otro lado más que conocidas porque estás en el Parque Nacional de Picos de Europa -el primer espacio protegido de la península-, quiero destacarte la singularidad de la casa en la que puedes pasar unos días. En primer lugar decirte que esta casa no está en ningún núcleo urbano. Aunque por rapidéz de ubicación aparezca Caín. La casa está a unos veinte minutos andando de este pueblo, unos cuatro kilómetros. Tanto si conoces la zona como si no, la ubicarás rápidamente pues es una de las invernales que está en Corona, pasado el puente del Peguera en dirección a Caín, y por las fotos la reconocerás enseguida pues uno de los lindes del prado donde está la casa da a la carreterilla que va hasta Caín. El río, el prao, las noches estrelladas... todo es mágico y acogedor en esta soledad que puedes disfrutar. Aunque haya gente demasiado influenciada por un mundo en el que no viven, del que sólo reciben noticias de cierto signo, a la que pudiera parecerles demasiado aislada, es precisamente esto lo que ofrece esta casa: no hay cobertura ni GPS que acceda a esta parte del valle, una verdadera gozada para descansar de las múltiples ondas de todas las frecuencias que nos rodean sin permiso ni autorización. El que tenga "mono" de comunicación lo podrá saciar dándose un paseíto de unos diez minutos a un recodo del valle donde, según la compañía de móvil, tendrá algo de cobertura, lo necesario para un breve mensaje o conversación y si no... "siempre nos quedará Caín".

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Curiosidades con sabor a Historia

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Las Invernales: Las invernales son edificios de un modo de vida que va desapareciendo, cosa que podrás comprobar por el estado de muchas de ellas, pero lo mejor es hacerse una idea de cómo transcurría la vida hace apenas unos años, imaginarse todas estas invernales en uso y llenas de gente dedicadas a las labores del vivir. El ciclo de vida era tan simple como bien adaptado al medio. Cuando empezaban a retirarse las nieves de los pastos de altura las ovejas y cabras eran trasladadas a los puertos donde pasaban todo el verano pastando tranquilamente, eso sí, había que subir casi todos los días a ver por dónde andaba el ganado, y "subir" en esta parte de los Picos de Europa significa salir de Caín, que está a unos 500 metros sobre el nivel del mar, y llegar hasta, por ejemplo, la vega de Peña Santa de Castilla , que está a unos 2.000 metros, un auténtico desnivel olímpico que deja al neófito con unas agujetas de consideración y con ninguna gana de subir al día siguiente ni a los bordillos de las aceras. Los días que no se subía, y según viniera el año, a partir de mediados de Junio, tocaba segar los praos que puedes ver alrededor de las invernales, en la parte baja del valle. Lo primero era dar "piedra" y afilar el daye o guadaña que tenía que cortar mejor que una cuchilla de afeitar. Segar los praos (puede que te suene raro eso de los praos, pero escribir prados me suena igualmente raro ya que allí no se usa) era, y en algún caso sigue siendo, una labor de toda la familia, ya que hay que segar, recoger, secar y almacenar en las invernales la hierba cortada. En invierno, cuando la nieve empieza a impedir que la hierba pueda ser comida por el ganado, se bajaban los animales a las invernales. Los ritmos se ralentizanban y el cuidado del ganado consistía en ir a las invernales todos los días a eso del amanecer para soltar el ganado, limpiar la cama y bajar la paja almacenada en el piso de arriba al establo de la parte de abajo. Luego, a la caída del sol volvían a recoger el ganado para que duerma protegido del enemigo legendario (legendario lo digo porque es ya casi una leyenda), el lobo, que leyenda o no, aún se dedica a sus negocios por el valle los días más crudos del invierno. El ciclo vuelve a empezar con el deshielo repitiéndose año tras año durante milenios y configurando el paisaje que hoy admiras.

Foto: Pastos de altura

A continuación te brindo algunos truquillos que no aparecen en ninguna guía pero que quiero compartir contigo, pues a nosotros nos han servido para ser recibidos como amigos y espero que a ti te sirvan para no ser confundido con esos visitantes que suelen meter la pata por desconocimiento o, peor aún, por que creen que tienen derecho a todo por que han pagado, sin pararse a pensar que han pagado para ser observadores privilegiados y aprendices de más cosas:

Los praos son unidades económicas, no están para meter el coche y merendar, por mucho que se empeñen los de los todoterrenos. Tienes que comprender que si antes de la siega pisas un prao la hierba se aplasta, no florece y el corte no es bueno; es decir, no estropees un prao antes de ser segado, una vez segados a nadie le molestará que extiendas tu mantel, almuerces, recojas todo y disfrutes. Los praos no están vallados pero todos tienen dueño, puede que cualquier persona del lugar nos llame la atención si ve que no conocemos o respetamos las cosas, pero si lo hacemos sólo recibiremos un saludo y, si damos pie, un poco de plática (el deporte de la conversación sobre temas varios, trístemente olvidado). El ojo entrenado verá que en los praos hay unas vereditas por algún lado por las que podréis atravesarlos en fila india sin dañar el corte de la hierba y proseguir vuestro paseo.

Asomarte a las invernales a echar un vistazo no molestará a nadie, vocea un poco a ver si hay alguien y si no, puedes asomarte por alguna de las ventanucas. Eso si, te advierto que puedes ser motivo de guasa y mofa ya que a ningún tipo de por ahí se le ocurre hacer algo semejante a no ser que esté trabajando, ya que ronda estas invernales un pequeño e insidioso insecto que puede que le guste tu sangre cosmopolita, las pulgas. Son bastante molestas, pero una ducha y guardar la ropa en una bolsa de plástico hasta que encuentres una lavadora será lo mejor. Si nunca has "disfrutado" de la compañía de estos adorables animales los detectarás rápido, pues suelen salir unos pequeños ronchones, como los de los mosquitos pero sin abultamiento, en las zonas donde más aprieta la ropa, cintura, etc.

Según la temporada y según como venga el año hay que tener cuidado con otros pequeños seres, las garrapatas; lo mejor es que antes de sentarte en ese idílico prao de ahí mismo te fijes un rato en tus pies y compruebes que no se están subiendo por ellos unas minúsculas "arañitas" rojas que una vez que se enganchan en el cuerpo se convierten en las garrapatas que todos conocemos. Una simple revisión previa y otra después de dar los paseos serán suficientes para que no tengas problemas con ellas. Si se te enganchan es mejor que te las quiten en la farmacia de Posada para evitar posibles infecciones, y si eres un "recio" con un poco de aceite se ahogan y luego salen solas.

Los perros, los que tu lleves, no los de la zona, deben estar atados o muy, pero que muy bien enseñados a andar pegados a vuestros pies. Aparte de estar prohibido llevarlos sueltos, cosa que desde la ciudad es un contrasentido, es que os podéis llevar un disgusto grande si asusta al ganado y en la huída se lastima algun animal ya que los grandes desniveles que hay pueden hacer tropezar y caer a estos. No es broma, los perros que no se han criado aquí no estan acostumbrados a ver correr cabras y puede que se entusiamen con tanto "amiguito" corretón.

Puede que pienses que estoy tirando piedras contra mi tejado poniendo al principio los inconvenientes, pero estos son los que hay, no hay más. Y lo que hay que tener claro es qué y cómo hacer las cosas, y no ignorarlas; estamos en medio del campo, un medio desconocido para muchos y hay bichos, unos que nos gustan y otros que menos pero siguiendo estas pequeñas pero básicas normas no tendrás encuentros no deseados.

Foto: Rebecos en Vega Huerta

El Chorco de los Lobos:muy cerca de la casa puedes ir a ver el chorco de los lobos, una empalizada de madera en forma de embudo que recorre la parte más tupida del bosque y que empleaban hasta hace bien poco para dar caza a los lobos que se aventuraban en el valle. Merece la pena leerse el panel explicativo que describe cómo se comunicaban con las campanas de los pueblos cuando se avistaba el lobo y como estaba organizada la mancomunidad para ir a cazarlo.

La Ermita de Don o San Pelayo un poco más allá del chorco de los lobos te encontrarás con una pequeña ermita dedicada a Pelayo, personaje famoso en la zona, pues desde aquí inició lo que la historia cristiana llama la reconquista (supongo que la historia árabe llamará a este mismo episodio de la historia de otra forma). Varias son las historias acerca de Don Pelayo y del valle de donde inició su rebelión, una de las más curiosas que yo conozco es la relativa al nombre del pueblo. Leí hace tiempo que el nombre de Caín se debió a que al inicio de la conspiración el obispo de Oviedo quiso traicionar a Don Pelayo, y este ni corto ni perezoso se reunió con él en Caín y lo tiró por un acantilado, por traidor, al hermano traidor. No se si es leyenda o no pero en algún lugar esta escrito.

El Canal y el camino de la Garganta del Cares Recorrer la famosa garganta del Cares es una auténtica gozada para los sentidos, un paseo tranquilo en cuanto a dificultad pero frenético en cuanto a sensaciones, acostumbrarte a los desniveles y profundidades del paisaje requiere cierto tiempo. El canal que observarás, paralelo en muchos tramos al camino, es la primera obra que se hizo a través de la garganta a principios del siglo pasado. Increiblemente iban haciendo el canal sobre el propio canal, tipo ferrocarril, y digo increiblemente porque me imagino el equipo de hace unos cien años, la seguridad y todo lo que rodearía a esta obra y se me ponen mis pocos pelos de punta. Más tarde, como a mediados de siglo se hizo el camino con sus puentes colgantes y su canesú. Hoy, en el "paseo" por antonomasia del parque, puedes ser consciente de todo esto y echar a volar la imaginación. Otro dato que te permitirá una conciencia diferente del lugar donde te encuentras es que hasta mil novecientos sesenta (no hace tanto tiempo, como dice la canción) Caín no estuvo comunicado por carretera, lo que significa que para comunicarse con cualquiera de fuera había que andar un buen trecho. Os recomiendo la lectura de las vicisitudes de Gregorio Perez Demaría -El Cainejo- en la primera ascención al Naranjo de Bulnes en 1904 con el marqués Pedro Pidal.

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Curiosidades con sabor a Montaña

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Foto: Peña Santa al fondo

Los Picos de Europa: no puedo en esta página pretender hacer una mínima guía para conocer Picos, hay suficiente información en la zona si no la traes preparada de fuera. Lo que si encontrarás en la casa es una guía artesanal en la que te contamos nuestros recorridos preferidos, los hay de todas las dificultades y tamaños para que elijas según el ánimo del día. Aprovecha que estás en el centro del parque para conocer el macizo occidental, Peña Santa de Castilla, la mayor altitud de León -y Castilla-, los lagos de Enol en una excursión con noche incluida, o asómate a la zona de Sajambre. Después ve a conocer el macizo central, Torre Cerredo, El Picu o Naranjo de Bulnes, la canal de Asotín y miles de rutas e itinerarios que puedes combinar andando y/o en coche. Sólo me queda desearte una feliz caminata a través de uno de los territorios mejor conservados de Europa.

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Ya sabes que las curiosidades -como el resto de las cosas-, son infinitas y una de las formas de conocer lo infinito es empezar. Feliz "curiosidad".