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17-12-2017

El Adra del Pasiego

Caín, Posada de Valdeón, P.N. Picos de Europa

Foto: Fachada Sur

Esta antigua invernal ha sido restaurada con el mayor mimo por el entorno, hay soluciones que para mucha gente podrían ser incómodas, pero la casa no pretende ser algo convencional, no es clasificable en el tipo de "casa rural", es mucho más, es un ejercicio de adaptación TOTAL al medio, es un ejemplo de autosostenibilidad y autonomía. La casa no consume prácticamente nada, no emite contaminantes, recicla las aguas y los desperdicios, y sus ocupantes se tienen que mentalizar de cosas importantes como no tirar celulosa en los retréteres o llenar el depósito para que haya agua corriente. Es una casa para vivir una aventura en el tiempo, de cómo era la vida antes y de cómo puede ser la vida en el futuro si queremos realmente una humanidad que mantenga los equilibrios necesarios. Soluciones como la energía solar para el alumbrado o la utilización y depuración natural del agua nos dan, en plena naturaleza, la oportunidad de tener “lujos” como dar a un interruptor y tener luz o abrir un grifo y darse una ducha con agua caliente, y a la vez de disfrutar del hecho de que estamos adaptándonos al medio, integrándonos, y sorprendiéndonos con lo divertido y gratificante que es ocuparse de lo básico manteniendo un buen equilibrio con el entorno.

Las invernales de Picos de Europa son símbolos de una cultura que ha mantenido una estrecha relación con la naturaleza, un equilibrio que hoy en día nos sorprende y nos deleita. El paisaje que ahora admiramos es obra de un modo de vida: esos verdes prados de los valles bajos que se siegan en verano para alimentar al ganado en invierno, esas múltiples veredas que comunican los valles bajos con los puertos donde pasta el ganado en verano, a veces con estrechos pasos excavados en la roca, esas fuentes de agua cristalina preparadas para servirse sin apenas perturbar el entorno, esos bosques que perviven a pesar de haber sido la única fuente de combustible hasta hace poco, esas contrucciones de madera, piedra; teja y cal que los vecinos construían uniendo sus esfuerzos y lo que el entorno les ofrecía...

Foto: Habitación 2

El Adra se encuentra en un privilegiado lugar de los Picos de Europa, un enclave que nos permitirá elegir entre darnos un refrescante baño en el río Cares a orillas del prado de la casa, un paseo a Caín, acceder a las principales cumbres y valles de los macizos Occidental y Central como Peña Santa, Cerredo, Liordes, etc., o perderse por los innumerables senderos que recorren los bosques repletos de robles, hayas, tilos, avellanos, olmos y otras agradables sorpresas. Además, en los pueblos del valle, tenéis otras actividades como el alquiler de caballos en Santa Marina de Valdeón o de piraguas en Riaño, y por supuesto..., una variada oferta gastronómico-montañesa para reponerse de tanto trajín.

Adra del Pasiego es el nombre que encontramos en la escritura de la casa y en la memoria de la gente del lugar. Preguntando por el significado de Adra entendimos que sería el de turno, o suerte. En realidad todas las invernales de la zona presentan un diseño común en su interior: el piso de abajo suele estar dividido en dos zonas, una dedicada al ganado (cabras y ovejas) y otra a vivienda del pastor (con el hogar y el catre o camastro). Y en el piso de arriba, abuardillado, de poca altura y diáfano está el forraje cortado en verano para ser utilizado en invierno.

Bienvenido al Adra del Pasiego, adelante...