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17-12-2017

Lámparas de palo

Reyes Monfort, Barrio de San Pedro

La luz es una de esas cosas que, cuando te pones a escribir sobre ella, te invade todo lo que te rodea. Es algo redondo: cultural, espiritual, físico, intangible y, afortunadamente, aún misterioso. Todo esto convierte el hecho de iluminar una casa en algo místico para casi todos nosotros.

La luz tiene un origen desde donde intenta irradiarse en todos los sentidos. El origen le da el color y el calor específicos de cada luz, y los materiales que ponemos en su recorrido actúan como filtros, dejando pasar la parte que más nos gusta. Si utilizamos telas unidas por palos y piezas de cerámica estamos creando un marco tridimensional de color que nos refleja la madera y la cerámica, y que nos tamiza la luz a través de un tejido natural; así, poniendo los materiales adecuados entre la luz y lo que nos rodea, conseguimos sus matices más amigables.

Lámparas cúbicas, piramidales, de colgar, de pared, bicolores,... otra vez infinitas variables con tres materiales, otra vez ese maravilloso y misterioso infinito reflejado, tamizado por algo tan cotidiano e imprescindible como la luz.